jueves, 11 de noviembre de 2010

TRABAJO VOLUNTARIO DEL CIRUJANO

Dr. Baron S. Lonner
Cuando nos graduamos de médicos cirujanos, los médicos hacemos el juramento hipocrático. Ese juramento es una norma por la cual prometemos mantener los valores de aliviar el sufrimiento y atender a la gente sin importar el beneficio personal. En estos días de la atención médica administrada dedicamos gran parte de nuestro tiempo y energía a la justificación del tratamiento a las aseguradoras, la contención de costos, y el reembolso adecuado. En ocasiones sentimos que nuestra decisión de ser médicos fue un error – que el ejercicio de la medicina se ha desviado de la naturaleza pura de la relación médico-paciente. Se nos ha privado de facultades. La medicina ya no es disfrutable. Hay desánimo. No estoy seguro de querer que mi hijo sea médico. Estas son ideas que atraviesan nuestra mente. Poco después de haber regresado de Ghana, en África Occidental, donde estuve con un grupo de cirujanos ortopedistas y otros profesionales de la salud voluntarios, se renovó mi perspectiva de mi función como cirujano ortopedista de columna. La experiencia del trabajo voluntario y de tratar a pacientes necesitados en países subdesarrollados o en vías de desarrollo es muy gratificante tanto al nivel personal como profesional.
Dormans et al. y Levine1,2 recientemente se refirieron a los tremendos retos que existen en los países en desarrollo de todo el mundo, en los que la infraestructura para la atención médica es limitada. Como señalan estos autores, dos terceras partes de la población del mundo viven en los países en desarrollo. El 80 por ciento de todos los cirujanos ortopedistas viven en los 26 países desarrollados del mundo. En el mundo en desarrollo, las enfermedades y causas de mortalidad más comunes han sido las enfermedades infecciosas, cardiacas y cerebrovasculares. No obstante, a medida que estos países se industrializan y aumenta la esperanza de vida, las enfermedades y trastornos ortopédicos, como la osteoartritis y los trastornos por sobreuso, así como los traumatismos, jugarán un papel cada vez más importante en las necesidades de las sociedades afectadas. Los trastornos congénitos, como el mielomeningocele, la escoliosis congénita, el pie equino varo y los trastornos relacionados con la polio, afectan a muchas personas.3 En consecuencia, estos países tienen necesidad de ayuda en muchos frentes con el fin de satisfacer sus necesidades actuales de atención médica y prepararse para los problemas de salud del futuro cercano. Como cirujanos ortopedistas, tenemos la capacidad de ayudar a través de la atención directa de los pacientes en estos países ahora y, más importante, de educar y capacitar a los cirujanos y personal médico existente y en proceso de formación, y ayudar a establecer una infraestructura a través de la cual los pacientes puedan ser evaluados y más adelante tratados. Mi propia experiencia personal en Ghana ilustra estos puntos.
Mi viaje a Ghana surgió como resultado de una organización llamada FOCOS, siglas en inglés de la Fundación de Enfermedades Complejas Ortopédicas y de la Columna. Su objetivo es tratar a pacientes con trastornos de la columna y otras enfermedades ortopédicas, instruir y capacitar al personal médico, y ayudar al establecimiento de clínicas y hospitales en todo Ghana y en otros países necesitados de asistencia. Los esfuerzos incluyen recabar fondos y crear conciencia sobre los problemas de atención a la salud en Ghana con el fin de producir un cambio. La organización FOCOS se inició en pequeña escala, trabajando en Ghana y Barbados, en las Indias Occidentales, con uno o dos cirujanos que operaban a pacientes identificados por los cirujanos locales.
Desde entonces la organización ha crecido y actualmente los grupos van a Ghana dos veces al año. La misión seguirá creciendo a medida que mejore la infraestructura, se identifique a un mayor número de pacientes, y se establezcan los medios para pagar la atención de los pacientes. En la actualidad, a los pacientes que requieren cirugía se les pide que paguen una cuota relativamente nominal si tienen capacidad de hacerlo, y los implantes ortopédicos han sido donados por sus fabricantes. Los cirujanos con la preparación adecuada donan su tiempo y, con frecuencia, también sus recursos financieros, mientras que los cirujanos ortopedistas locales observan y participan en las cirugías. Se han establecido clínicas para evaluar a los pacientes e identificar a los candidatos a cirugía para las visitas subsiguientes. Está claro que esto tiene desventajas, dado que algunos pacientes que necesitan una atención más urgente reciben tratamiento con retraso. Por ejemplo, identificamos a niños con deformidades severas de la columna, como cifosis congénita, que los ponen en riesgo de paraplejia. Idealmente, estos pacientes deben ser tratados cuanto antes para evitar la progresión y las lesiones neurológicas. Sin embargo, mientras los cirujanos locales y los prestadores de servicios médicos no tengan la capacitación adecuada, estos pacientes tendrán que esperar hasta que llegue el siguiente grupo de cirujanos voluntarios.
Además de la atención directa de los pacientes, el grupo de cirujanos voluntarios imparte sesiones didácticas por medio de conferencias formales sobre diversas patologías. Durante el tiempo que pasé con el grupo se dieron conferencias sobre deformidades de la columna, traumatismo cervical, y pie equino varo a trabajadores de la salud y médicos locales. También se dio una sesión práctica sobre la colocación del yeso para pie equino varo con el método de Ponsetti.4 La difusión de conocimientos a los médicos ya formados y a la siguiente generación de cirujanos será crucial para poder contribuir a establecer un sistema de atención médica auto-sustentable.
La estabilidad política y el crecimiento económico también serán importantes para que el gobierno empiece a construir el sistema de salud haciendo de él una organización viable capaz de proporcionar una atención uniforme y moderna a los pacientes. En Ghana, anteriormente colonia británica, los principales hospitales, el Korle Bu Trust Hospital en la capital, Accra, y otro hospital en la capital de la región de la tribu Ashanti, Kumasi, fueron construidos por los británicos en la década de 1950 y desde esa época no han sido renovados ni modernizados de manera importante. La economía y las circunstancias políticas no habían permitido anteriormente financiar un nuevo desarrollo. La ayuda externa es de crucial importancia para ayudar a construir infraestructura. El gobierno de Israel, por ejemplo, financió la construcción de un nuevo pabellón de ortopedia y traumatología en el Hospital de Kumasi. Los cirujanos y administradores del ministerio de salud de ese país participan activamente en el desarrollo de ese centro y en la formación del personal médico.
A pesar del entorno obsoleto, nuestro grupo de voluntaries pudo realizar 18 operaciones en cuatro días. Realizamos complejas cirugías reconstructivas de columna, que incluyeron cifectomías en niños pequeños con cifosis congénita y resección vertebral en un paciente con una cifoescoliosis idiopática de 120°. Entre los voluntarios de nuestro grupo había dos audiólogos expertos en técnicas actuales para el monitoreo de la médula espinal, incluidos los potenciales evocados motores, que ayudaron a nuestro equipo a tomar decisiones transoperatorias para proteger al paciente. Un ortesista del grupo ayudó a la fabricación de órtesis toracolumbares sacras para el postoperatorio y para el tratamiento no-quirúrgico de la escoliosis idiopática del adolescente. Nuestro equipo impartió una capacitación adicional al ortesista local. La fisioterapia postoperatoria se estableció inmediatamente en los pacientes sometidos a artroplastía articular y era proporcionada por un fisioterapeuta de nuestro equipo. El grupo incluía a tres enfermeras quirúrgicas, quienes también daban valiosos consejos y capacitación a las enfermeras quirúrgicas locales. Un anestesiólogo que participaba con nosotros jugó un papel fundamental para proporcionar anestesia hipotensora y un manejo hídrico adecuado a nuestros pacientes sometidos a procedimientos quirúrgicos prolongados. Los cirujanos ortopedistas y neurocirujanos ghaneses y sus residentes nos ayudaban en el quirófano y, al mismo tiempo, se capacitaban.
Está claro que en esta etapa los problemas más complejos no podrán ser tratados por los cirujanos locales. Sin embargo, estos últimos podrán atender problemas más comunes como el canal estrecho, la osteoartritis y los traumatismos. Estos cirujanos están limitados por la falta de implantes para las indicaciones de remplazo articular y traumatismo, así como por la abrumadora carga de trabajo que enfrenta el puñado de cirujanos ortopedistas que hay en todo el país. Los médicos ghaneses con quienes trabajamos jugaron un papel determinante en la preparación de los pacientes para cirugía, la programación de las pruebas preoperatorias, así como la evaluación médica y la atención de los pacientes en el postoperatorio y las consultas subsiguientes. Están deseosos de mejorar sus conocimientos y agradecen nuestros esfuerzos. Las relaciones forjadas con estas personas, así como entre los miembros de nuestro equipo, serán duraderas.
La experiencia del voluntariado como cirujano en un país en desarrollo es gratificante tanto al nivel profesional como personal. En mi propia experiencia, los pacientes expresaron una tremenda gratitud, igual que la comunidad local de prestadores de servicios de salud, incluidos los médicos, las enfermeras, y demás personal. Nuestro grupo fue objeto de un homenaje de parte del Rey de la tribu Ashanti, quien en una ceremonia pública, expresó su agradecimiento. La visita a Ghana fue una interesante experiencia cultural. Los diez días que pasé en Ghana reafirmaron mi decisión de convertirme en cirujano, y me recordaron la pureza de la relación médico-paciente y la importante función que desempeñamos como médicos en la vida de las personas. Desde el punto de vista práctico, uno se expone a trastornos menos comunes y más severos que en el mundo industrializado. Por ende, el tiempo dedicado a tratar a los pacientes voluntariamente es también de aprendizaje y avance personal, lo que le permite a uno traer consigo lecciones valiosas para la atención de sus pacientes en su país de origen. La experiencia es igualmente valiosa para un médico joven que inicia su carrera, que para los cirujanos más experimentados. En lo personal, tengo la intención de dedicar tiempo al trabajo voluntario en otros países cada año. También preveo que le dedicaré más tiempo más adelante, a medida que se acerque mi jubilación. Recomiendo decididamente este camino a otros cirujanos ortopedistas y profesionales de la salud.
Referencias 1. Dormans, JP; Fisher, RC; Pill, SG. Orthopaedics in the developing world: Present and future concerns. J Am Ac Orthop Surg, 9 (5):289-296, 2001. 2. Levine, A. Can we make a difference? J Am Ac Orthop Surg, 9(5):279, 2001. 3. Fisher, RC. Selected conditions common in the developing world. Instr Course Lect, 49:585-591, 2000. 4. Ponsetti, IV. Clubfoot management. J Pediatr Orthop, 20(6):699-700, 2000.
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