miércoles, 4 de noviembre de 2009

CAMANA HERMOZA

playas de Camaná

Dentro del departamento de AREQUIPA encontraremos a la provincia de Camaná, que conforma la región junto a otras siete provincias y tiene una población de aproximadamente de poco más de 50 mil habitantes. Su capital es la ciudad de Camadá, y atrae a una buena cantidad de turistas debido a sus hermosas playas. Éstas son consideradas las mejores de toda la región sur del país, y tienen una una extensión aproximada de 20 kilómetros.

Una de ellas es la playa de Chira, uno de los balnearios más visitados y que forman parte de las familias Ocoñejas. El toque aventurero lo da la leyenda que circula en la zona que asegura que hay un tesoro escondido en alguna parte, que fue puesto por los piratas de colonia muchos años atrás.

También puedes hacer un bello paseo en la desembocadura del río, también conocido como “Chiflón”. Lo bueno de esto es que no es muy conocido ni visitado masivamente por los turistas, así que podrás tener contacto directo con la naturaleza peruana. Es que no todas las personas pueden apreciar este fenómeno, casi natural, que se desarrolla cuando llega el río Camaná, muy caudaloso, en las profundidades del mar y ante la presencia del majestuoso Océano Pacífico.

Así, aquí se formarán lagunas pequeñas, muy pacíficas y desoladas, donde te encontrarás con la naturaleza en su estado puro. Además si quieres hacer un viaje más extendido y si cuentas con las movilidades necesarias, puedes seguir el recorrido para llegar al famoso CAÑON DEL COLCA, y así seguir el itinerario por bellos valles con paisajes imperdibles.

Si quieres visitar la provincia de Camaná, te recomendamos que lo hagas el mes de Febrero. No sólo para aprovechar la época de calor, que se combinan muy bien con sus playas, sino para poder estar presente en la festejo del Santuario de Quilca.

Este evento es uno de los más importantes tanto para los habitantes como para extranjeros, que se lleva a cabo el 2 de febrero. Aquí la la sagrada VIRGEN DE LA CANDELARIA reúne a un numeroso grupo de fieles que llegan desde distintas partes del mundo para así hacer culto a su santa presencia. Y no es un festejo menor; debes saber que la Virgen de la Candelaria ha sido declarada patrona del pueblo.

martes, 3 de noviembre de 2009

C omo deberia ser la primera noche de bodas

Mi amiga Paty, que a veces es una descarada, no solamente me ha pedido que hable de la noche de bodas, sino que me ha insistido que cuente en público una vieja historia. Aunque me he defendido argumentando que puede tomarse por una formula “demodé”, que dice poco a las parejas jóvenes de hoy, me ha respondido que debo contarla para que aprendan los hombres a cómo deben de comportarse, porque eso...-ha añadido- entre la gente normal no pasa de moda nunca ya que las mujeres somos como somos...

No discuto, ahí va la historia.

Los recién casados habían llegado al hotel y ya en la habitación, mientras abrían las maletas, el novio, con delicadeza entró en el cuarto de baño para dejarla a ella que pudiera cambiarse de ropa. En un momento determinado, y sin más preámbulos, el chico abrió la puerta y pretendió entrar en el dormitorio.

Ella, con una leve queja tan amable como tierna, le dijo: ¿por qué no has llamado a la puerta antes de entrar?. Un poco extrañado el novio susurró: ¿a qué viene tanto protocolo?...

Fue entonces cuando la novia con una serenidad indescriptible contestó: ¡Para que valores la entrega que ahora mismo voy a ofrecerte!

No he copiado la historia de un vademécum de anécdotas del siglo XIX. Conozco a los protagonistas y después de cuarenta años de matrimonio, viven su intimidad matrimonial con más ilusión que el primer día.

La primera prueba de fuego

¿Estás contenta, Paty? Al final tendré que convenir contigo que sueles tener razón. Aunque hayan cambiado mucho los usos y costumbres, la noche de bodas en una pareja normal es la primera prueba de fuego.

Digo más, es la primera ocasión en que el hombre ha de sacar a relucir su ternura y echar agua al fuego de su ímpetu desenfrenado, si quiere no producir heridas que tardan tiempo en cicatrizar.

Por su parte la novia ha de comprender, que aquel ser que tiene delante no consuma un atropello, es sencillamente un hombre, que siente de modo muy distinto al suyo. Como tantas veces se ha comparado es una llama de gas que se enciende de golpe y se apaga también en caída libre, mientras ella necesita el calor y el tiempo de un hogar de leña para ponerse al rojo.

El cansancio de la ceremonia, banquete y baile suelen dejarles a los dos con los nervios rotos y el cuerpo derrengado, pero mientras ella lo que desearía es dormir y esperar al día siguiente, él lleva mucho tiempo esperando este momento y sea la hora que sea no está dispuesto a aplazarlo. Ya está el amor de uno al otro por medio, para buscar lo que más le apetece a quien tiene enfrente, pero que nadie se rasgue las vestiduras si las cosas no salen como las había pensado.

No hay mujeres frígidas, sino hombres egoístas

Tampoco caben los desconsuelos porque esa noche, no les acompañe el éxito en ese primer encuentro. Es lógico. Como todo, requiere un aprendizaje que no está en los libros ni en artículos como este. Los libros ponen generalidades y aquí hay que cortar los trajes a la medida. Cada uno ha de estar muy pendiente del otro para observar sus reacciones más que las propias. Si los hombres que me leen –si hay alguno- no me protestan demasiado, les diré que he corregido un refrán,bastantebrutal, asegura que no hay mujeres frígidas sino hombres inexpertos.

Por mi parte he corregido la segunda parte del chascarrillo para decir que, en primera noche y en la de diez años después, no hay mujeres frígidas, sino hombres EGOÍSTAS. Lo curioso es que ese egoísmo se les vuelve en contra y se pasan la vida quejándose de que se han casado con un bloque de hielo.

De todos modos como los hombres son bastante torpes en este tipo de sensibilidades, es necesario que la mujer, con sensibilidad y en el momento oportuno hable con él de estos temas en lugar de lamerse sus heridas y tragarse sus malos ratos. Sencillamente tiene que decirle que vaya más despacio, y cuales son las cosas que le agradan y las que le molestan. Así de sencillo. lo cual no quiere decir que algo que hoy rechaza pasado un tiempo acepte con agrado. Todo es cuestión de hablar .

¡Queremos ser conquistadas cada día!

La voz de Paty me vuelve a interrumpir para que diga esto con mayúsculas y los extienda no solo a la noche de bodas, sino a todas las noches. ¡Queremos ser conquistadas cada día! No somos una maquina que se activa con un botón. Ellos se quejan de rutina, pues que echen imaginación a las situaciones y que nos piropeen, nos saquen a cenar o preparen en casa una cena con gracia y sorpresa, que pongan un poco de música ambiental....en fin, que se lo trabajen y descubrirán que nuestra respuesta será otra. Ahora y cuando hayan pasado veinte años.

Lo que “no es de recibo” es que estemos viendo en la TV una película de guerra y de buenas a primeras, sin más preámbulos vengan con exigencias y además rápidas que mañana hay que levantarse temprano.

Tienes mucha razón cuando has escrito en algún lado que el cerebro es el organo sexual más importante. Eso es así, lo otro es simple genitalidad animal. Y a los animales ya se sabe que cuando pasan los años se les quita el celo.

Ya lo has dicho todo tú Paty. A mí solo me falta decir, que todo esto es amor. Amor humano hecho de cuerpo y espíritu. Otra cosa es mutilarlo.

COMPLEMENTOS DEL MATRIMONIO

Una vez decididos el traje del novio y el vestido de la novia, llega el momento de elegir los complementos que imprimirán un carácter propio al atuendo, algo fundamental para no pecar de mal gusto.

Para evitarlo, es mejor tener en cuenta lo que dicen las tradiciones y costumbres, siempre siguiendo las últimas tendencias.

Joyas de boda

Acertar en los complementos, tanto de la novia como del novio, es fundamental para que la imagen de conjunto sea perfecta. Son múltiples las posibilidades y todo depende de lo que a cada uno le guste y más le favorezca. Ante todo es importante no sentirse disfrazado, especialmente la novia, añadiendo al vestuario diademas, pulseras, anillos… Hay que llevar algo que nos permita actuar con naturalidad y sentirnos bien durante la ceremonia y el banquete.

Alianzas y complementos

La de intercambiarse anillos es una de las tradiciones con más historia, ya que su origen se remonta a la antigua Grecia. EL ANILLO DE COMPROMISO es el precedente para las posteriores alianzas. El novio, en la petición de mano, momento que da el pistoletazo de salida para los preparativos de la boda, regala a su prometida una sortija o una joya de familia. Lo más clásico en sortijas es el diamante solitario engastado sobre oro amarillo o blanco. La novia, tradicionalmente, suele regalar unos gemelos al novio, aunque en los últimos años los regalos han ido cambiando. Ahora es posible obsequiar al futuro esposo desde con un pasador de corbata hasta con alguna innovación informática.

Cuando llega el momento de jurarse amor eterno, nada mejor para simbolizarlo que las tradicionales alianzas, el elemento más representativo de la boda. Es importante escogerlas con gusto y sin escatimar en calidad, porque es para toda la vida. Es por eso por lo que se emplea un metal tan duradero y noble como el oro.

La tendencia tradicional es encargar las alianzas en oro amarillo y con forma de media caña, pero en los últimos años aumenta el número de parejas que opta por el oro blanco. En cuanto a las formas, cada vez son más diversas, por ejemplo, caña alta, oval, almendrada, en forma de D… También podemos encontrar diseños donde se combinan varias tonalidades de oro blanco y amarillo, y diversos acabados en brillo o mate.

Otras joyas importantes, como son collares, colgantes, pendientes, pulseras o diademas tienen que ser cuidadosamente escogidas para que el día de la boda el resultado sea perfecto. En muchas ocasiones son joyas de herencia familiar, que en su día llevaron la madre o la abuela, por lo que los complementos se cargan de una emotividad añadida. Eso sí, en el caso de que sean joyas prestadas hay que tener cuidado de que coincidan con el estilo del vestido que hemos elegido, para que no desentone.

Un conjunto de armonía

Además de las joyas, tanto la novia como el novio tienen que asesorarse para lucir con esmero todos los complementos. La tradición manda a la novia llevar algo viejo, algo nuevo y algo prestado. Algo que es fácil de solucionar con los complementos y joyas.

Uno de los elementos más llamativos para ella es el velo, tocado o mantilla, utilizado principalmente en las bodas religiosas. Eso sí, han de ser sencillos para que no resten protagonismo al vestido. Después del velo, el complemento más importante es el calzado. La mayoría de las firmas apuestan por formas apuntadas y tacón fino. Normalmente, el zapato puede encargarse en el lugar donde se va a confeccionar el vestido, de manera que puede forrarse con la tela con la que será elaborada el traje, y si se requiere pueden añadirse bordados o pedrería a tono. Dependiendo del día y la hora en que se vaya a celebrar la boda, los zapatos podrán ser de salón o abiertos por detrás.

El ramo es uno de los complementos más lucidos durante toda la celebración, por lo que hay que seleccionarlo con gusto, en sintonía con el vestido y la personalidad de la novia. Todo debe ser un conjunto lleno de armonía, incluyendo la ropa interior, que la novia suele escoger cuidadosamente.

Los adornos para ellos

Para ellos los complementos son normalmente menos numerosos pero no por ello menos importantes. Corbata, tirantes, gemelos, alfiler de corbata, reloj y zapatos dan un toque de personalidad y distinción al hombre. El pañuelo sobresaliendo del bolsillo de la chaqueta ha de ir a tono con la corbata, que lógicamente dependerá del traje. Es básico recibir asesoramiento de un estilista para que acertemos de pleno en la combinación. Otra posibilidad, más tradicional, es colocar una flor en el ojal, que es el detalle perfecto si combina con el ramo de la novia. La elección del calzado para el novio tiene también su especial importancia. Para el chaqué no hay nada mejor que unos zapatos negros de piel. Para el esmoquin o el frac, la elección más habitual suele ser el charol negro.

Los invitados también cuentan

Lo vimos con motivo de la Boda Real: los vestuarios de los invitados (especialmente de ellas) acapararon gran atención y despertaron muchos comentarios. Sin duda, la nota común en todos los atuendos fue la elegancia. Ésta es la clave que todos deben tener siempre en cuenta cuando se va a decidir cómo vestirse para asistir a una boda. Y en este sentido, los complementos tienen mucho que decir: sólo hay que pensar en las pamelas o en las corbatas.

La regla fundamental es que ese día los protagonistas son los novios, y los invitados nunca podrán destacar por encima de ellos, y tampoco desentonar con el estilo y carácter de la ceremonia.

A la hora de seleccionar los complementos hay que pensar en el momento del día, así como la época del año, para prever las condiciones de luz y el clima. Un ejemplo: las pamelas están prohibidas en las bodas de noche. El mejor consejo es, sin duda, no sobrepasarse en la combinación. Para muchos, en la sencillez reside el gusto, por eso es recomendable no abusar de estampados, encajes, bordados o pedrerías, relegando todo lo que brille para después de la puesta de sol. Aunque, obviamente, cada complemento debe ir en consonancia con el resto del atuendo, ha quedado desterrado el “look total”, es decir, emplear un solo color para vestido, zapatos y bolso. Frente a ello, cobra cada vez más fuerza el atrevimiento de mezclar más colores, aunque nunca más de tres.

Pamela o mantilla

Uno de los detalles que más importancia ha adquirido en los últimos años en las bodas españolas es la pamela, sustituyendo a la tradicional mantilla. Aunque en su origen, se trataba de una prenda meramente funcional que las mujeres utilizaban para protegerse de las inclemencias meteorológicas, la evolución en sus diseños cada vez más elaborados ha convertido la pamela en un complemento puramente estético y en símbolo de la elegancia femenina, cuyo uso ha quedado relegado a acontecimientos relevantes.

Además, es personal y única, pues el gusto de la mujer que la luce queda impregnado en la pamela.
Inevitablemente asociada a las tradicionales bodas españolas, el uso de la mantilla en nuestro país se remonta al siglo XVII, aunque fue bajo el reinado de Isabel II cuando comenzó a ser considerada una prenda popular. Hoy en día, muy pocas mujeres siguen luciendo mantilla para ir a los toros o a las procesiones de Semana Santa, y su uso ha quedado prácticamente reducido a las bodas, especialmente por parte de la madrina. De todas formas no en todas las bodas se puede llevar mantilla: en las civiles, está descartada.

Otro de los capítulos que suele traer de cabeza a las invitadas de una boda es el de los zapatos. A parte de una mínima combinación de colores, el tacón es imprescindible, y cuanto más fino, más estiliza y más elegantemente se luce el vestuario. De todas formas, no se puede obviar la comodidad y tampoco la altura de la pareja. Son recomendables los zapatos cerrados de punta o de punta recta, pero también se permiten los de talón descubierto o mules con bordados en pedrería pero sencillos. Las sandalias no son muy adecuadas y sólo se admiten las de tiras muy finas y con mucho tacón. Y si se quiere seguir las últimas tendencias para este invierno habrá que decantarse por los zapatos de altísimo tacón atados al tobillo o por los zapatos con punta abierta, al estilo Hollywood años 40.

Las joyas para el día de tu boda

En la elección de joyas triunfa el minimalismo. La recomendación es seguir el dicho: “más es menos”. Si, por ejemplo, se elige un collar (que es una pieza importante) es mejor combinarlo con unos pendientes sencillos y huir de demasiadas pulseras. La bisutería es preferible dejarla para otras ocasiones, y en una boda lucir metales y piedras preciosas, siempre teniendo en cuenta la regla básica de no mezclar oro y plata. Las piezas que combinan los tres tipos de oro (blanco, amarillo y rojo) y las de platino están muy de moda.

Elegir cuidadosamente las joyas que llevarás el día de la boda es muy importante, ya que acompañarán al vestido y al peinado.

La clave es que sean un detalle que complemente, sin que el conjunto resulte demasiado artificial, porque la protagonista eres tú. Algunas ideas para combinar joyas con vestido y peinado:

- Para un vestido con escote pronunciado, que sería muy bien combinado con un recogido, puedes utilizar un collar sencillo que estilizará tu cuello.

- En cuanto a los pendientes, si tienes el pelo corto o vas a lucir un recogido, es importante que no sean muy llamativos para que sea tu rostro el que destaque.

- Si por el contrario tienes el pelo largo y has decidido llevarlo suelto o semirrecogido, ideal para un vestido sin mangas, puedes apostar por unos pendientes más llamativos y un collar con el diseño hacia el centro para que afinen tus facciones.

- Para un vestido con mucha pedrería o bordado es perfecta una joya sencilla y lisa que no recargue demasiado.

- Si vas a celebrar la boda por la tarde/noche puedes aprovechar para lucir joyas brillantes y metales como el oro o el platino.

- Uno de los grandes clásicos entre las gargantillas o collares es una cadena con un colgante de diamante. Una piedra preciosa que da aspecto sencillo y elegante.

- Para las más atrevidas los complementos más adecuados son gargantillas de piedras o complementos de diversas formas y colores, tanto para el colgante como para los pendientes.

domingo, 1 de noviembre de 2009

VESTIDOS DE NOVIA

Pureza y atemporalidad, estas son las cualidades que encontraremos en la última collección de diseñada por Demetrios Bridals. Sus vestidos se caracterizan por su delicadeza y sensualidad.
Romántica, sensual y, en cierto momentos, lolita. Así es la novia creada por Demetrios Bridals para Cosmobella. Sus creaciones son ultrafemeninas y dibujan siluetas realizadas a base de tafetán de seda, mikado y encajes de chantilly. Los pailletes y los bordados de perla cuajan vestidos llenos de glamour. Hoy te presentamos algunos modelos de la collección de esta conocida firma.
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sábado, 31 de octubre de 2009

PAISAJE

velero

PABLO NERUDA

Poema 9

Ebrio de trementina y largos besos,
estival, el velero de las rosas dirijo,
torcido hacia la muerte del delgado día,
cimentado en el sólido frenesí marino.

Pálido y amarrado a mi agua devorante
cruzo en el agrio olor del clima descubierto,
aún vestido de gris y sonidos amargos,
y una cimera triste de abandonada espuma.

Voy, duro de pasiones, montado en mi ola única,
lunar, solar, ardiente y frío, repentino,
dormido en la garganta de las afortunadas
islas blancas y dulces como caderas frescas.

Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos
locamente cargado de eléctricas gestiones,
de modo heroico dividido en sueños
y embriagadoras rosas practicándose en mí.

Aguas arriba, en medio de las olas externas,
tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos
como un pez infinitamente pegado a mi alma
rápido y lento en la energía subceleste.

ESOS VESTIDITOS NEGROS



vestido.jpg