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jueves, 7 de febrero de 2013
FRASES PARA PENSAR
EL AMOR DESPUES DEL AMOR
Todos tenemos internamente que lidiar
con nuestros ángeles y demonios. El ser humano es una unidad compleja. Nuestro
mundo interior, está urdido de emociones y pasiones, sueños y utopías,
esperanzas y fracasos. Nos encontramos habitados por nuestras propias luces y sombras.
Tenemos tendencias constructivas de crecimiento y aspiración de felicidad como
también fuerzas destructivas de que pueden llevarnos a muchas formas de
involución y muerte. El viaje -rumbo al propio centro de nuestro ser- tiene
muchos meandros.
El amor y también su contrario, el odio, nos mueven. Las pasiones son el substrato del
alma humana, generan reacciones afectivas, despertando y conjurando ángeles y
demonios. Somos, a través de la experiencia del autoconocimiento, maestro y
discípulo. El aprendizaje de nuestra vida y su experiencia es el mejor camino.
El único al cual debemos volver siempre.
Orestes nunca terminó de
saber las respuestas definitivas a sus acuciantes preguntas. Jamás supo si sus
acciones fueron totalmente deliberadas, o compelidas por las circunstancias, o
influenciadas por su hermana, por el oráculo o el dictamen de los dioses. Los
condicionamientos internos y externos se conjugan simultáneamente. Tal vez su
actuar era todo eso junto. La única certeza que guardó fue la de ser fiel al
propio camino y a sí mismo. Su vida fue su mensaje.
A menudo, a lo largo de toda la
existencia, tenemos preguntas pendientes que no poseen respuestas inmediatas.
Hay respuestas que nunca llegan. Al menos en este tiempo y en esta etapa de la
vida. Hay que aprender a convivir con las preguntas. Ellas son motores que
impulsan nuevas búsquedas.
La sabiduría está más en
la pregunta que en la respuesta. El camino, como la misma vida, queda abierto
ante el interrogante. Las respuestas, muchas veces, cierran. Las preguntas -en
cambio- siempre abren, despliegan nuevos pasos y esperanzas. Es bueno no tener
siempre las respuestas. El maestro reconoce que sigue siendo discípulo porque
guarda, en su interior, para sí y para otros, algunas preguntas inquietantes.
Cada interrogante abre un nuevo paso.
El arquetipo de Electra, por su parte, ha
generado -en la psicología profunda- lo que se dado en llamar el “complejo de Electra” término que designa la contrapartida femenina del complejo de Edipo. El de Electra consiste
en la atracción afectiva de la niña hacia la figura del padre. Esto permite la
maduración de la identidad psicológica de mujer desarrollando la conciencia de
género.
Es una especie de fijación afectiva
o enamoramiento inconsciente hacia el padre, generando una rivalidad competitiva
y celosa con la madre. Constituye una dinámica normal en el desarrollo y tiende
a resolverse de forma natural. Si todo se elabora correctamente, la niña luego nuevamente
busca la identificación con la madre a través de la imitación en la siguiente
etapa.
El “primer
amor” de toda niña es su padre. Para que el complejo de Electra se resuelva
de forma adecuada, la niña debe asumir y elaborar su derrota, reconociendo que
la madre es el amor primero de su padre. Esto le permite disponerse a nuevas
relaciones y buscar otros amores. El complejo de Electra es la base de la
socialización femenina.
miércoles, 6 de febrero de 2013
EL SUEÑO DEL CELTA
La
reciente concesión del premio Nobel a Mario Vargas Llosa ha rodeado de
expectación el anuncio de su última novela, que acaba de llegar a las
librerías. No se sentirán defraudados los lectores. El sueño del celta
reúne algunas de las mejores virtudes del escritor y se integra,
además, en la estela de motivos temáticos fundamentales reiterados a lo
largo de su obra. Como en La guerra del fin del mundo (1981), Historia de Mayta (1984) o La fiesta del chivo
(2000), el novelista parte de hechos históricos bien documentados. Se
trata en este caso de seguir la trayectoria de un personaje singular: el
irlandés Roger Casement (1864-1916), que desempeñó importantes misiones
diplomáticas para el gobierno británico hasta que, atraído por los
proyectos secesionistas irlandeses, trató de impulsarlos con ayuda del
ejército alemán y fue detenido, condenado a muerte por un tribunal
inglés y ejecutado.
Tres etapas son esenciales en la agitada vida de Casement, cuyos informes al Foreign Office y cuyos diarios proporcionan datos preciosos (incluso el título de la novela pertenece a un escrito suyo): su viaje al Congo para supervisar la política belga en la extracción del caucho, una misión análoga en las caucherías del Putumayo peruano -amparada en el hecho de que la empresa explotadora estuvo radicada en Gran Bretaña- y por último, liberado ya de toda obligación diplomática, una progresiva asimilación de las teorías nacionalistas irlandesas que despertó pronto las sospechas de los servicios de inteligencia británicos y dio al traste con sus propósitos.
Las tres etapas están reconstruidas mediante sucesivas analepsis desde el tiempo de la narración, cuando Casement, condenado ya a muerte, se encuentra recluido en un infecto calabozo mientras aguarda el indulto solicitado a las autoridades políticas. Sin grandes alardes técnicos, con un ritmo narrativo que confiere a cada suceso y cada detalle la atención debida, el relato sumerge al lector en las crueles y escalofriantes medidas adoptadas en el Congo por la Force Publique para utilizar a sus indígenas como mano de obra, sometidos a una verdadera esclavitud, a un trato despiadado que incluye expolios, reclutamientos forzosos, torturas, mutilaciones y asesinatos. La tarea de contemplar y anotar para sus futuros informes la explotación de los nativos, encubierta con el pretexto de “abrir mediante el comercio el camino de la civilización” (p. 51), hace del viaje de Casement al Congo un auténtico descenso al infierno que inevitablemente recuerda en algunos momentos ciertas páginas de Conrad en Heart of Darkness. La aparente impasibilidad del narrador, que acerca el relato a la crónica, no oculta la codicia desenfrenada y el salvajismo de los ocupantes europeos, la brutalidad de los dominadores sobre los dominados. Así, Casement sorprende al teniente Francqui azotando a un niño maniatado: “El chiquillo debía haber perdido el sentido hacía rato. Su espalda y piernas eran una masa sanguinolenta y Roger recordaba un detalle: cerca del cuerpecillo desnudo desfilaba una columna de hormigas” (p. 57). La narración no abulta los hechos ni los adjetiva con énfasis -de ahí su aire cronístico-, pero sí anota la reacción violenta e indignada de Casement, porque se trata de construir un personaje -independientemente de que haya existido en la realidad, como otros muchos que aparecen- y detallar su evolución psicológica: crónica y, al mismo tiempo, novela, como en el mejor Vargas Llosa.
Del viaje de Casement a las explotaciones peruanas cabe decir otro tanto, o tal vez precisar que el brutal comportamiento de los caucheros con la población indígena llega aquí a extremos inimaginables, como si el autor que conduce el relato se sintiera, al evocar una vez más fragmentos del pasado de su país de origen, especialmente afectado por la materia histórica que novela. Ante los ojos atónitos de Casement -calificado ya tras su experiencia en el Congo por el propio ministro británico de Relaciones Exteriores como “especialista en atrocidades” (p. 154)-, desfilan de modo implacable los mecanismos de un auténtico genocidio que es también una denuncia de los comportamientos más tenebrosos del ser humano. Las ferocidades aisladas que se narraban en La casa verde, situadas en un marco geográfico cercano, adquieren ahora proporciones gigantescas. La intensidad narrativa confiere a estas páginas un valor histórico, literario y moral que sitúa El sueño del celta en el ámbito de la mejor literatura.
Si los episodios del Congo y de Perú (y, en parte, los antecedentes que se recuerdan de la anexión de Irlanda) prolongan y matizan uno de los motivos recurrentes de la obra del escritor -el abuso de poder, el aplastamiento de los humildes por la fuerza de una autoridad despótica y cruel-, la postrera aventura de Casement, con su adhesión a los rebeldes irlandeses, se sitúa, si bien con las características especiales que impone la historia real, en la misma línea temática, ya explorada por el autor, de los alzamientos contra el poder establecido que, por su erróneo planteamiento, se ven condenados al fracaso y echan por tierra los proyectos idealistas de algunos iluminados. Éste era el caso de La guerra del fin del mundo o de Historia de Mayta. El Antonio Conselheiro de aquella novela o el Alejandro Mayta de ésta se nos ofrecen, vistos desde aquí, como precedentes de este enfebrecido Roger Casement, que abraza con fe y entusiasmo de neófito la causa independentista. Conviene subrayar estas analogías para advertir que El sueño del celta es también una muestra de fidelidad artística, ya que no se separa un ápice de la literatura más valiosa y trascendente de Vargas Llosa, de su mundo peculiar y de sus ideas acerca de la función de la literatura en la sociedad.
Y tampoco lo hace en el tratamiento literario de los hechos, que trasciende los aspectos documentales del texto y convierte a personas reales en personajes con vida, con el mismo estatuto que a los tipos de ficción. Para empezar, el mismo Casement, muchos de cuyos rasgos íntimos, además, pueden ser brumosos por la sospecha de que sus diarios fueron manipulados por el servicio secreto inglés, con lo cual la verdad profunda del personaje se mantiene insegura en algunos aspectos, como sucedía en el caso de Mayta. El enriquecimiento psicológico progresivo otorga una especial densidad a tipos como el sheriff de los calabozos donde Casement se halla recluido, que pasa de ser un altivo y duro carcelero a un individuo fragilísimo, encerrado en otra cárcel: la de su forzada soledad y su infelicidad sin remedio. Notas parecidas podrían señalarse en los retratos de muchos personajes que convierten la novela en una gran representación de la vida humana. Todo se aúna en estas páginas para producir el efecto de cualquier novela auténtica: sacar de sus casillas al lector, transportarlo a otro mundo y hacer que brote en su espíritu, además del sobresalto, la inquietud, el horror o la compasión que proporciona la historia, esa flor preciosa y escasísima que es el placer de la lectura.
Tres etapas son esenciales en la agitada vida de Casement, cuyos informes al Foreign Office y cuyos diarios proporcionan datos preciosos (incluso el título de la novela pertenece a un escrito suyo): su viaje al Congo para supervisar la política belga en la extracción del caucho, una misión análoga en las caucherías del Putumayo peruano -amparada en el hecho de que la empresa explotadora estuvo radicada en Gran Bretaña- y por último, liberado ya de toda obligación diplomática, una progresiva asimilación de las teorías nacionalistas irlandesas que despertó pronto las sospechas de los servicios de inteligencia británicos y dio al traste con sus propósitos.
Las tres etapas están reconstruidas mediante sucesivas analepsis desde el tiempo de la narración, cuando Casement, condenado ya a muerte, se encuentra recluido en un infecto calabozo mientras aguarda el indulto solicitado a las autoridades políticas. Sin grandes alardes técnicos, con un ritmo narrativo que confiere a cada suceso y cada detalle la atención debida, el relato sumerge al lector en las crueles y escalofriantes medidas adoptadas en el Congo por la Force Publique para utilizar a sus indígenas como mano de obra, sometidos a una verdadera esclavitud, a un trato despiadado que incluye expolios, reclutamientos forzosos, torturas, mutilaciones y asesinatos. La tarea de contemplar y anotar para sus futuros informes la explotación de los nativos, encubierta con el pretexto de “abrir mediante el comercio el camino de la civilización” (p. 51), hace del viaje de Casement al Congo un auténtico descenso al infierno que inevitablemente recuerda en algunos momentos ciertas páginas de Conrad en Heart of Darkness. La aparente impasibilidad del narrador, que acerca el relato a la crónica, no oculta la codicia desenfrenada y el salvajismo de los ocupantes europeos, la brutalidad de los dominadores sobre los dominados. Así, Casement sorprende al teniente Francqui azotando a un niño maniatado: “El chiquillo debía haber perdido el sentido hacía rato. Su espalda y piernas eran una masa sanguinolenta y Roger recordaba un detalle: cerca del cuerpecillo desnudo desfilaba una columna de hormigas” (p. 57). La narración no abulta los hechos ni los adjetiva con énfasis -de ahí su aire cronístico-, pero sí anota la reacción violenta e indignada de Casement, porque se trata de construir un personaje -independientemente de que haya existido en la realidad, como otros muchos que aparecen- y detallar su evolución psicológica: crónica y, al mismo tiempo, novela, como en el mejor Vargas Llosa.
Del viaje de Casement a las explotaciones peruanas cabe decir otro tanto, o tal vez precisar que el brutal comportamiento de los caucheros con la población indígena llega aquí a extremos inimaginables, como si el autor que conduce el relato se sintiera, al evocar una vez más fragmentos del pasado de su país de origen, especialmente afectado por la materia histórica que novela. Ante los ojos atónitos de Casement -calificado ya tras su experiencia en el Congo por el propio ministro británico de Relaciones Exteriores como “especialista en atrocidades” (p. 154)-, desfilan de modo implacable los mecanismos de un auténtico genocidio que es también una denuncia de los comportamientos más tenebrosos del ser humano. Las ferocidades aisladas que se narraban en La casa verde, situadas en un marco geográfico cercano, adquieren ahora proporciones gigantescas. La intensidad narrativa confiere a estas páginas un valor histórico, literario y moral que sitúa El sueño del celta en el ámbito de la mejor literatura.
Si los episodios del Congo y de Perú (y, en parte, los antecedentes que se recuerdan de la anexión de Irlanda) prolongan y matizan uno de los motivos recurrentes de la obra del escritor -el abuso de poder, el aplastamiento de los humildes por la fuerza de una autoridad despótica y cruel-, la postrera aventura de Casement, con su adhesión a los rebeldes irlandeses, se sitúa, si bien con las características especiales que impone la historia real, en la misma línea temática, ya explorada por el autor, de los alzamientos contra el poder establecido que, por su erróneo planteamiento, se ven condenados al fracaso y echan por tierra los proyectos idealistas de algunos iluminados. Éste era el caso de La guerra del fin del mundo o de Historia de Mayta. El Antonio Conselheiro de aquella novela o el Alejandro Mayta de ésta se nos ofrecen, vistos desde aquí, como precedentes de este enfebrecido Roger Casement, que abraza con fe y entusiasmo de neófito la causa independentista. Conviene subrayar estas analogías para advertir que El sueño del celta es también una muestra de fidelidad artística, ya que no se separa un ápice de la literatura más valiosa y trascendente de Vargas Llosa, de su mundo peculiar y de sus ideas acerca de la función de la literatura en la sociedad.
Y tampoco lo hace en el tratamiento literario de los hechos, que trasciende los aspectos documentales del texto y convierte a personas reales en personajes con vida, con el mismo estatuto que a los tipos de ficción. Para empezar, el mismo Casement, muchos de cuyos rasgos íntimos, además, pueden ser brumosos por la sospecha de que sus diarios fueron manipulados por el servicio secreto inglés, con lo cual la verdad profunda del personaje se mantiene insegura en algunos aspectos, como sucedía en el caso de Mayta. El enriquecimiento psicológico progresivo otorga una especial densidad a tipos como el sheriff de los calabozos donde Casement se halla recluido, que pasa de ser un altivo y duro carcelero a un individuo fragilísimo, encerrado en otra cárcel: la de su forzada soledad y su infelicidad sin remedio. Notas parecidas podrían señalarse en los retratos de muchos personajes que convierten la novela en una gran representación de la vida humana. Todo se aúna en estas páginas para producir el efecto de cualquier novela auténtica: sacar de sus casillas al lector, transportarlo a otro mundo y hacer que brote en su espíritu, además del sobresalto, la inquietud, el horror o la compasión que proporciona la historia, esa flor preciosa y escasísima que es el placer de la lectura.
lunes, 4 de febrero de 2013
LA MARIPOSA
Te regalo un fotograma
sobre el sinsentido de la guerra.
Donde un soldado encuentra la belleza en una mariposa
que aletea en un campo devastado por el horror y la muerte.
Y cuando trata de tocar, de alcanzar lo inalcanzable,
cuando por primera vez pierde la noción de la supervivencia…
entonces se deja ver por el francotirador.
Y la belleza de la mariposa será su perdición.
No es una muerte de héroe.
Es una despedida triste de la vida.
Quizá hubiera disfrutado de la mariposa en tiempos de paz…
Ya saben sin novedad en el frente.
En tiempos oscuros siempre es tiempo de amar, tiempo de morir.
domingo, 3 de febrero de 2013
TESTAMENTO DE JESUS
Testamento de CRISTO. (sì esta largo,pero no sean flojos, lèanlo)
Yo, Jesús de Nazareth, viendo próxima mi hora y estando en posesión de plenas facultades,para firmar este documento,
deseo repartir mis bienes entre las personas más cercanas a MI.
Más siendo entregado como cordero,para la salvación de la humanidad, creo conveniente repartir entre todos.
Y así les dejo: Todas mis cosas que,desde mi nacimiento,han estado presente en mi vida y la han marcado de un modo significativo:
La estrella
A los que están desorientados y necesitan ver claro para
seguir adelante, y a todo aquel que desee ser guiado y/o
servir de guía.
El pesebre
A los que no tiene nada, ni siquiera un sitio para cobijarse o
un fuego donde calentarse y poder hablar con un amigo.
Mis sandalias
Son sus sandalias, las de los que deseen emprender un camino;
de los que siempre estén dispuestos a estar siempre en camino.
La palangana.
Donde les he lavado los pies, a quien quiera servir, a quien desee
ser pequeño ante los hombres, pues será grande a los ojos de mi Padre.
El plato
Donde voy a partir el pan, es para los que vivan en fraternidad,
para los que esten dispuestos a amar,ante todo y a todos.
EL Cáliz
Lo dejo a quienes estén sedientos de un mundo mejor y una sociedad más justa.
La cruz
Es para todo aquel que esté dispuesto a cargar con ella.
Mi túnica
A todo aquel que la divida y reparta..
También quiero dejar como legado a la humanidad entera,las actitudes que han guiado mi vida: actitudes que quiero que guíen
también la de ustedes.
Mi palabra
Y la enseñanza que me confió mi Padre, a todo aquel que la escucha y la pone en práctica
La alegría
A todos los que deseen compartirla.
La humildad
Es para quien esté dispuesto a trabajar por la expansión
del Reino de los Cielos.
Mi hombro
A todo aquel que necesite un amigo en quien reclinar la cabeza,
y al abatido por el cansancio del camino, para que puedan
descansar y recobrar fuerzas para seguir caminando.
MI perdón
Es para todos, para los que día tras día, pecado tras pecado,
sepan volver al Padre.
"Eso si, siento especial predilección por los más débiles”.
Todo esto y aún más quisiera dejarles, pero sobre todo es mi vida
lo que les ofrezco. .
"Soy yo mismo,quien me quedo con ustedes para seguir
caminando a su lado compartiendo preocupaciones y problemas,
sus alegrías y gozos”.
"Si , yo soy la vida ,
Pero tú puedes trasmitirla ..
Nada más.Manténganse unidos y quiéranse de verdad.
Yo los he amado hasta el extremo y los llevo en mi corazón.
“Jesús ”
Comparte esto con cuantas personas quieras.
Así estarás dando la oportunidad a otros de saber que nunca hemos estado solos en los momentos difíciles y que en Cristo hay nueva vida y mucho descanso…
Ahora aprecia el amor de Jesús en tu vida y en la de tu familia por la acción de compartir esta Bendición.
Yo, Jesús de Nazareth, viendo próxima mi hora y estando en posesión de plenas facultades,para firmar este documento,
deseo repartir mis bienes entre las personas más cercanas a MI.
Más siendo entregado como cordero,para la salvación de la humanidad, creo conveniente repartir entre todos.
Y así les dejo: Todas mis cosas que,desde mi nacimiento,han estado presente en mi vida y la han marcado de un modo significativo:
La estrella
A los que están desorientados y necesitan ver claro para
seguir adelante, y a todo aquel que desee ser guiado y/o
servir de guía.
El pesebre
A los que no tiene nada, ni siquiera un sitio para cobijarse o
un fuego donde calentarse y poder hablar con un amigo.
Mis sandalias
Son sus sandalias, las de los que deseen emprender un camino;
de los que siempre estén dispuestos a estar siempre en camino.
La palangana.
Donde les he lavado los pies, a quien quiera servir, a quien desee
ser pequeño ante los hombres, pues será grande a los ojos de mi Padre.
El plato
Donde voy a partir el pan, es para los que vivan en fraternidad,
para los que esten dispuestos a amar,ante todo y a todos.
EL Cáliz
Lo dejo a quienes estén sedientos de un mundo mejor y una sociedad más justa.
La cruz
Es para todo aquel que esté dispuesto a cargar con ella.
Mi túnica
A todo aquel que la divida y reparta..
También quiero dejar como legado a la humanidad entera,las actitudes que han guiado mi vida: actitudes que quiero que guíen
también la de ustedes.
Mi palabra
Y la enseñanza que me confió mi Padre, a todo aquel que la escucha y la pone en práctica
La alegría
A todos los que deseen compartirla.
La humildad
Es para quien esté dispuesto a trabajar por la expansión
del Reino de los Cielos.
Mi hombro
A todo aquel que necesite un amigo en quien reclinar la cabeza,
y al abatido por el cansancio del camino, para que puedan
descansar y recobrar fuerzas para seguir caminando.
MI perdón
Es para todos, para los que día tras día, pecado tras pecado,
sepan volver al Padre.
"Eso si, siento especial predilección por los más débiles”.
Todo esto y aún más quisiera dejarles, pero sobre todo es mi vida
lo que les ofrezco. .
"Soy yo mismo,quien me quedo con ustedes para seguir
caminando a su lado compartiendo preocupaciones y problemas,
sus alegrías y gozos”.
"Si , yo soy la vida ,
Pero tú puedes trasmitirla ..
Nada más.Manténganse unidos y quiéranse de verdad.
Yo los he amado hasta el extremo y los llevo en mi corazón.
“Jesús ”
Comparte esto con cuantas personas quieras.
Así estarás dando la oportunidad a otros de saber que nunca hemos estado solos en los momentos difíciles y que en Cristo hay nueva vida y mucho descanso…
Ahora aprecia el amor de Jesús en tu vida y en la de tu familia por la acción de compartir esta Bendición.
POEMA DE MARIO BENEDETTI
SOLEDAD
Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
seria semejante a nuestra breve
presoledad.
Después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad.
Ya se que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo.
Sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en es sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo.
Los datos objetivos son como sigue.
Hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola.
Si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se vera un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buena gente.
Después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad.
Conforme
pero
que vendrá después
de la soledad.
A veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si se
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.
Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
seria semejante a nuestra breve
presoledad.
Después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad.
Ya se que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo.
Sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en es sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo.
Los datos objetivos son como sigue.
Hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola.
Si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se vera un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buena gente.
Después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad.
Conforme
pero
que vendrá después
de la soledad.
A veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si se
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.
POEMA DE MARIO BENEDETTI
QUE LES QUEDA A LOS JOVENES
¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.
¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar
¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.
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